Historia

Estamos ante uno de los más claros y bellos ejemplos de la presencia de la orden del Císter en la Península Ibérica. Situado en un enclave privilegiado, vigilando en altura el municipio de Córcoles, a tan solo cinco minutos de la localidad de Sacedón (Guadalajara), encontramos los historiados muros de esta construcción. Fue el primer y más antiguo cenobio de la provincia junto a los de Bonaval, Buenafuente del Sistal y Óvila, siendo el mejor conservado de ellos.  Declarado Bien de Interés Cultural desde 1931,  ha sido objeto de varias restauraciones en las últimas décadas por parte de la Junta de Castilla la Mancha. Su fundación está rodeada de un halo de misterio cuyo origen proviene de los tiempos de los reyes visigodos Amalarico y Clotilde, quienes construyen la primera ermita dedicada a la Virgen de Monsalud. En relación a la edificación del monasterio, algunos autores defienden su construcción entre el año 1140-1141, siendo por lo tanto pionero de la Orden en España, a pesar de que el primer documento fiable data del 1167, en el que Juan de Treyes, Arcediano de Huete, concede al Monasterio de Monsalud la aldea de Córcoles con todos sus términos. Dicha donación está ratificada por el Rey Alfonso VIII dos años más tarde, dando más datos sobre los derechos y territorios del Monasterio.

La creación de este cenobio responde a varias motivaciones. En primer lugar la creación de un centro económico sobre el cual gestionar la repoblación castellana de estas tierras debido al buen hacer de los “monjes blancos” en las tareas agrícolas y la implantación de comunidades estables alrededor del Monasterio. Esta función repobladora  en plena Reconquista hace que exista una gran unión con la Orden de Calatrava, hasta el punto que descansan los restos de dos caballeros de la misma en el claustro del monasterio (Nuño de Quiñones, gran maestre y Don Sancho, comendador de la Orden).  La prestigiosa presencia de los cruzados de la península queda rememorada por sendas lápidas a la entrada de la imponente sala capitular. Otros datos de esta filiación son las numerosas cruces de Calatrava pintadas en las paredes del cenobio.

El primer abad del monasterio fue Fortún Donato, discípulo de San Bernardo de Claraval, ideólogo del Císter, el cual llegó a Monsalud junto con otro grupo de monjes provenientes del Monasterio de Scala Dei, en los Pirineos franceses. De esta zona son la mayoría de los primeros abades del Monasterio. Debido al paso del tiempo y la relajación de varios abades en el transcurso de los años, llegaron ciertos problemas económicos entre los SS.XIII y XV, hasta que en 1538 el monasterio se puso bajo la Observancia de Castilla con profundos cambios en la organización del mismo. La consecuencia inherente fue un nuevo auge económico, lo que unido a su fama como lugar santo y de numerosas peregrinaciones en honor a la Virgen de Monsalud nos lleva a un periodo dorado. En 1835, con motivo de la Desamortización de Mendizábal se suprimió y expulsó a la Orden del monasterio, cesando así sus actividades.

El monasterio de Monsalud es uno de los edificios medievales más notables de nuestro país, cuya influencia se deja sentir en el románico de todo el sur de Guadalajara y provincia de Cuenca. Destaca especialmente la sobriedad románica de su iglesia, así como el gótico de transición de su sala capitular y claustro. Hoy día se recupera para su uso y disfrute por parte del visitante, sin lugar a dudas una joya castellana deseando ser descubierta.

UNA JOYA CASTELLANA DESEANDO SER DESCUBIERTA
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Agradecimientos a De rulo por… por los videos utilizados en la web

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